
Corría el año 1980, mi pequeño pais se empezaba a sumergir en una cruel guerra civil de la que nadie podía salir victorioso años despues, ni siquiera los mártires y personajes que sirven hoy en dia como pantalla de grupos políticos. Yo siempre viví con mis abuelos paternos, desde antes de mi nacimiento, mi madre fue una mas de las miles de compatriotas que partieron a buscar su sueño americano (o será pesadilla?) ya que Estados Unidos es un país donde asi de facil te levantas como puedes caer al suelo de un golpe y donde tu vida es solo para trabajar y hacer de esa nación la más poderosa del mundo).
Por esos días mi abuelo, que habia residido por siempre en su pueblo natal, había logrado hacer una pequeña fortuna a base de mucho trabajo y esfuerzo; cosa que muchos envidiaban, ya saben, pueblo chico; infierno grande. Los del Bloque Popular Revolucionario (BPR) y las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL) se daban a la tarea de pintar las paredes con sus consignas y conseguir implantar el terror entre los habitantes del pequeño pueblo. A mi abuelo lo habian amenazado de muerte ya que tenía sus negocios y era considerdo por esos antisociales como un "rico terrateniente"... nada mas falso y a que en su juventud perteneció a la Guardia Nacional, pecado terrible!!!. Recuerdo que esa noche tuvimos que dormir en la finca que teniamos en el pueblo, yo apenas tenía 7 años y no comprendía bien lo serio de la situación, del peligro de muerte en el que estabamos, incluyendome ya que esas bestias no respetaban ni a los niños. Armado mi abuelo solamente con su revólver smith & wesson cal. 38 un fusil remington cal. 22 y un machete tomo trinchera en la "casa de arriba" casi en ruinas pero desde donde se podía observar toda la finca y la entrada de esta, ahi aprendi a meterle los cartuchos al fusil, le cabian 16. No se si sería por el destino o la fuerza y el deseo de vivir lo que nos llevó hata ahi cuando muchos bajaron los brazos pero sobrevivimos esa noche terrible, El Ejército llego en horas de la noche y se escuchaba la metralla, nos quedamos dormidos por el cansancio, excepto mi abuelo y el mayordomo de la finca que permanecieron despiertos. Con las primeras horas de sol nos llego la noticia desde la casa de que los guerrilleros se habian disipado hacia los cantonoes aledaños y que ya tenían los cadáveres en la Alcaldía, el cipote que nos avisó creo que era un primo que vivia en la siguiente casa, mi abuela lo había enviado.
En ese momento mi abuelo me tomó de la mano y nos dirigimos hacia la casa en su pick up Ford de doble rodaje, era verde oscuro, lo recuerdo bien... Ese mismo día hicimos las maletas y nos fuimos para San Salvador, nuestor destino sería un país del norte...Canada.
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